domingo, 4 de marzo de 2018

Tenía ganas de volver a Ibiza, siempre me decía "el año que viene iré a Ibiza", pero pasaban los años y no volvía a ibiza. Al final volví a Ibiza.
La primera vez vez que pisé la isla  un viaje para no olvidar.
Semana santa de 1972, coche desde Martorell, Barcelona, hasta Valencia, barco hasta San Antonio, coche hasta Ibiza capital, casi 24 horas y sin dormir, ciego de tabaco, porros y vodka con naranjada. En la capital, dormir en un banco unas horas y de nuevo a empezar, beber, fumar, discotecas, noche en blanco, comer tapas y bocatas, mas beber, mas fumar, mas discoteca y el domingo a desandar lo andado y llegar a Martorell el lunes de madrugada, ducha, desayuno y en el trabajo me esperan.
Esta vez el viaje es diferente, no en vano han pasado cuarenta y seis años. Avión, autocar, hotelito de lujo, coche de alquiler y a visitar la isla blanca sin prisas, ocho días por delante.
No me defraudó, preciosa a todos los niveles y con ganas de volver pero...yo está el deseo satifecho y queda mucha "terra incognita" por descubrir, es posible que vuelva, quien lo sabe, mañana no, seguro y en verano seguro que no, no y no.





Corso

domingo, 21 de enero de 2018

Han pasado cantidad de cosas desde el último comentario, desde unas huidas hasta unas elecciones, pasando por detenciones, puestas en libertad y mantenimiento de prisión para otros.
Pero el barrizal no se ha secado y eso que llevamos meses sin ver la lluvia. Las espadas siguen en lo alto, las posturas, enconadas y el ciudadano de a pié, ese que ni fu ni fa, sigue mirando  a derecha e izquierda alternativamente pero sin decidirse a tomar partido ni mucho menos tomar una decisión coherente que sea determinante de una puñetera vez para decantar la balanza en un sentido u otro.
Y así estamos "per secula seculorum". Amén.