domingo, 17 de abril de 2016
En aquellos años de miseria y silencio, profundo silencio, notabas en el ambiente algo oscuro, difuso, un miedo no manifestado en palabras, sólo en la falta de brillo en la mirada de los adultos. Nos quedaba la música, el cantar en grupo, envolver la realidad en una falsa felicidad para un momento.
Esta formó parte del folclore familiar, lástima que a mi no me dejara cantar como hubiera querido ( lo hacía tan mal ) a grito pelado, sin entonación pero con sentimiento.
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